Depresión, una enfermedad discapacitante en México


Por su impacto en las funciones físicas, mentales y sociales de quienes la padecen, la depresión, en México, puede dificultar la capacidad de las personas para realizar actividades cotidianas, al grado de ubicarse entre las enfermedades con alto costo social en el país.

En México, la depresión es una de las diez enfermedades más discapacitantes, pues quienes la presentan pierden en promedio 25.51 días de trabajo al año, esto en comparación con los 6.8 días que dejan de laborar los pacientes con enfermedades crónico degenerativas no psiquiátricas como diabetes, hipertensión y artritis, de acuerdo con un estudio realizado en 2007. 



La Dra. Noemí Santos, Directora Médica de Landsteiner Scientific, señala que la depresión es un trastorno mental frecuente que se caracteriza por la presencia de la tristeza, pérdida de interés o placer, sentimientos de culpa o falta de autoestima, trastornos del sueño o del apetito, sensación de cansancio y falta de concentración.

Cabe señalar que la enfermedad puede llegar a ser crónica o recurrente al punto de dificultar el desempeño en el trabajo o la escuela y la capacidad para afrontar la vida diaria. En su forma más grave, puede conducir al suicidio. Si es clasificada como leve, se puede tratar sólo con terapia, pero cuando se le considera moderada o grave es necesario tratarla con medicamentos y psicoterapia profesional.

Información disponible sobre la prevalencia de este trastorno indica lo siguiente:

· Afecta a aproximadamente diez millones de mexicanos
· Se presenta más en las mujeres (10.4%) que en los hombres (5.4%)
· Produce mayor discapacidad que otras enfermedades crónicas como la diabetes, trastornos respiratorios, cardíacos o artritis
· Es la principal causa en México de pérdida de años de vida ajustados por discapacidad para las mujeres y la novena para los hombres

La Dra. Santos explica que como en la mayoría de las enfermedades, la depresión es el resultado de interacciones complejas entre factores sociales, psicológicos y biológicos. En la población mexicana, entre las variables psicosociales asociadas a la depresión destacan:

· Ser mujer (más aún si se es jefa de familia), dedicarse únicamente al hogar y tener la responsabilidad de cuidar un enfermo
· Ser de bajo nivel socioeconómico (por la mayor exposición a las vicisitudes de la pobreza)
· Estar desempleado (sobre todo en hombres)
· Aislamiento
· Tener problemas legales o experiencias de violencia
· Consumir sustancias adictivas
· Ser migrante

Para la mayoría de las personas es difícil y preocupante aprender a sobrellevar y vivir con una dolencia crónica de larga duración, como la diabetes mellitus, por lo que no es sorprendente que la depresión sea la complicación más relacionada con este tipo de condiciones, como señala la Dra. Santos: “en personas con diabetes, el riesgo de presentar depresión es dos veces más alto; para la población con asma u obesidad, el riesgo aumenta tres veces, y para quienes sufren dolores crónicos, el riesgo crece en forma proporcional a la cronicidad del dolor”. 

Aunque sea evidente el impacto que la depresión tiene en la calidad de vida, en México, menos del 20 por ciento de quienes presentan un trastorno afectivo buscan algún tipo de ayuda, y se estima que quienes lo hacen tardan hasta 14 años en llegar a un tratamiento especializado, lo que convierte al país en una de las naciones con mayor retraso en la búsqueda de atención.

Entre otros factores, esta reducida solicitud de ayuda se encuentra relacionada al estigma, exclusión social y violaciones de los derechos humanos que ocurren en torno a las diferentes enfermedades mentales, entre las que se encuentra la depresión.

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